Passau – Viena, 384 km de puro ciclismo a orillas del Danubio

La ruta del Danubio es una de las grandes rutas cicloturistas mundiales y probablemente la más conocida a nivel europeo. Forma parte de la red de rutas ciclistas de larga distancia (EuroVelo) que atraviesan Europa de punta a punta y más concretamente de la EuroVelo 6 (Ruta de los ríos), que durante más de 3.600 km cruza Europa desde la costa atlántica francesa hasta la desenbocadura del Danubio en el mar adriático (Rumanía). Pero sin duda, es la parte del río Danubio que más ciclistas atrae todos los años, y su tramo austríaco es, probablemente, el más preparado para la práctica del cicloturismo.

Este tramo comienza en Passau, (una ciudad alemana cercana a la frontera austríaca) y atraviesa Austria de oeste a este a lo largo de 384 km siguiendo siempre el curso del río Danubio. Una de las grandes ventajas de esta ruta sobre otras similares, es que ofrece la posibilidad de realizar la ruta por las dos orillas del río, ambas están preparadas, perfectamente señalizadas y cuentan con un carril bici asfaltado y en la mayoría de las ocasiones separado de coches y peatones.

Son muchas las facilidades que ofrece la ruta del Danubio. En primer lugar la logística es relativamente sencilla. Si no queremos llevar nuestras bicicletas hasta allá, existen varias empresas que alquilan bicicletas al inicio de la ruta y la recogen al finalizar el viaje en Viena. Los alojamientos son también numerosos a lo largo del trayecto, ya que la ruta atraviesa multitud de pueblos (que en parte viven del turismo que esta ruta genera). No nos faltarán tampoco lugares para el avituallamiento, e incluso zonas de baño donde refrescarnos en verano.

El viaje permite descubrir lugares mágicos como el Meandro de Schlönger (donde el río hace una “s” cerrada y deja ver su lado más salvaje), la famosa abadía de Melk, e infinidad de pueblos medievales con encanto. También se puede visitar el campo de concetración de Mathausenn (hoy reconvertido en museo), ya que se encuentra a escasos 5 km del río. Su visita, aunque de gran crudeza, sirve para entender buena parte de la historia europea del Siglo XX y las atrocidades allí se cometieron. Pero la guinda del pastel se encuentra al final del viaje. Tras casi 400 km de pedaladas en las piernas, el ciclista se encuentra con la monumental Viena y sus calles y palacios rebosantes de historia.

El perfil de ciclistas que nos podemos encontrar a lo largo de la ruta es muy diverso. Por un lado, están los cicloturistas de toda la vida con sus alforjas en la parrilla y su ritmo tranquilo, que pueden hacer entre 40 y 60 km al día. Por otro lado nos encontramos a ciclistas de carretera, que aprovechan el trazado llano para rodar durante 100 ó 120 km a ritmos altos. Algunos de estos ciclistas van con pequeñas mochilas o alforjas ligeras en el sillín y pueden terminar la ruta en 2-3 días (cuando lo normal son 6). La popularización de las bicicletas eléctricas ha atraido también a un nuevo perfil de ciclistas: Personas mayores, poco entrenadas o aquellas que hasta ahora no se atrevían con una ruta tan larga, ahora pueden afrontar este reto con garantías gracias a las eléctricas. No es raro encontrarse a grupetas de jubilados montados en sus e-bikes adelantar a otros ciclistas que van sobre sus bicicletas tradicionales.

El poco desnivel y un carril exclusivo para ciclistas y por tanto más seguro, hace que la cantidad de familias con hijos que se animan con la ruta no deje de crecer año tras año. Lógicamente, el numero de kilometros que se puede hacer diariamente en familia es sensiblemente inferior, pero a lo largo del recorrido se pueden encontrar multiples zonas de baños, parques infantiles y numerosos puntos de avituallamiento para dar un respiro a los más pequeños. 

Así que no hay excusa que valga, coge tu bicicleta de montaña, gravel o carretera y prepárate para disfrutar de un viaje inolvidable.